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En cada una de las pestañas encontrareis una seccion diferente: en "Pagina principal", las entradas habituales. En "Trabajos y días", articulos de literatura e historia, "De mis lecturas" reúne notas, resumenes y opiniones sobre libros que me interesan y he leído en los últimos tiempos. En la pestaña "Desde el Asilo" (Libro), están todas las historias contenidas en ese libro, en cuyo inicio se explica el titulo de este blog. "Cuentos truculentos" reúne los comprendidos en el libro del mismo título. Cualquier texto que aqui se publica está a disposición del publico, naturalmente citando la fuente. Sírvase usted mismo.















domingo, 19 de noviembre de 2017

JESUITAS Y DOMINICOS

 Esta es otra de esas historietas que uno escucha por ahí y siente la necesidad de  repetirla.

Cuentan los viejos de mi lugar que hace años, cuando se puso de moda el hoy tan denostado uso del cigarrillo, éste se extendió muy pronto a los religiosos cuya parte humana era harto proclive a los pequeños placeres de la carne. Superiores exigencias les hacían renunciar a los de mayor cuantía, por entenderse que estos han de entrañar necesariamente el aborrecible pecado. El placer, según ellos, es el engañoso camino por el que el maligno encamina a las almas confiadas hasta los abismos del infierno.
Y dicen que dos venerables miembros del clero secular, jesuita uno y dominico el otro, presas ambos del brumoso hábito, decidieron consultar con el Santo Padre sobre lo procedente de incluir el uso del tabaco en sus actividades cotidianas. Llegados a Roma y recibidos por el pastor universal, el jesuita, que por su antigüedad fue el primero en despachar, le planteó la cuestión de la siguiente manera:
-—Santo Padre, puesto que está claro y averiguado que fumar no es pecaminoso “per se”, antes bien es relajante y benéfico, ¿le es lícito al religioso fumar mientras reza?
Después de somera reflexión, contéstale el Papa:
—Hijo mío, el rezo es la más excelsa de nuestras actividades, por cuanto supone el diálogo con el Sumo Hacedor. Pero si el respeto y la discreción  te impide fumar delante de Nos, que somos simple mortal ¿no te parecería una irreverencia mayor fumar cuando se está en intima comunión con Dios?
El jesuita tuvo que reconocer que así era en efecto. Decidió en aquel momento no fumar nunca más, besó el anillo del Santo Padre y cuando se cruzó con el dominico que esperaba su turno entre los convocados para la audiencia de ese día, le saludó con una ligera inclinación de cabeza, diciendo para su santiguada: “no te canses, colega, que aquí no fuma ni Dios”.
Lejos de desanimarse, el dominico se postró ante el Papa cuando le llegó el turno y dijo:
—Santo Padre, en ocasiones, cuando uno está relajado y en paz fumando un cigarrillo, lo que “per se”, no tiene nada de pecaminoso, se sienten ganas de dar gracias al Señor por sus bondades infinitas ¿Le es licito al sacerdote, en esa ocasión, rezar?
El Santo Padre, tras la oportuna rumia, le dijo:
—Hijo mío, el rezo es la más excelsa de nuestras actividades por cuanto supone el dialogo con el Sumo Hacedor, y siendo así, todo momento y lugar son adecuados para la oración, aún en medio de cualquier actividad mundana. Nada te impide, pues, rezar mientras fumas.

Y cuentan las gentes que desde entonces los dominicos fuman y los jesuitas no, aunque yo no estoy muy seguro de que sea solo por eso.

miércoles, 18 de octubre de 2017

SANTOMERA FIN DE FIESTAS

Acabaron las fiestas que nos han tenido algo desasosegados, entre truenos y músicas estridentes, a los de la tercera edad (por alejarnos del avergonzado pero no menos real título de ‘viejos’). No somos tan aficionados a esas barahúndas como los menos añejos. Item más que nuestras “mascotas” (perros, gatos y similares), han padecido los truenos como es de rigor en estas ocasiones. Los hemos sufrido, sin embargo, con paciencia benedictina, conscientes de que no suele llover a gusto de todos (este año a gusto de nadie) y de que todos debemos ceder por el bien de la convivencia.
La tertulia se reanuda tímidamente. Estamos afectados por el disparate catalán, que cada uno contempla desde su particular óptica. Los que tienen vínculos cercanos con aquella tierra (que son mayoría), con una pata del corazón en cada sitio, otros abogan por la aplicación de la legalidad y sus artículos correspondientes; de todo hay en la viña del Señor. Fernández, conciliador, procura quitarle hierro al asunto cambiando de tema.
—Este año no nos podemos quejar, un mes de fiestas con actos de todo tipo: zona huertana, conciertos de una exquisitez poco habitual, actos multitudinarios y de excelente organización en torno al patriarca del trovo David Castejón, certamen de pintura, ferias de vino y cerveza, danzas, monólogos, Bando de la Huerta, y para colofón de tantas actividades, barraca de exquisitos productos murcianos donde resarcirse de las emociones acumuladas.
—¿Y reinas de las fiestas?
—No, eso no, parece que ya ha pasado de moda, aunque no todo el mundo opine lo mismo.

—Me pregunto -dice el Cacaseno-, donde ha quedado lo del centenario de Julián Andúgar, más allá de la discreta y espontanea ofrenda floral a su monolito y el particular homenaje que le hicieron unos cuantos vecinos con al apoyo, más o menos forzado, del ayuntamiento. Nos quejábamos antes de que no se tuviera en cuenta la figura del poeta, quizás por sus condiciones personal y política, y ahora que se nos prometían tiempos de apertura y libertad estamos en las mismas, olvido total.
El doctor Mateo entra en liza,
—Pues yo encontré el acto organizado por Innuendo Global en el Espacio Joven la mar de simpático, me pareció estupenda la idea del mural que, además de hermoso, es obra perdurable. El homenaje fue entrañable. El hecho de que fuera poco multitudinario, estaba acorde con su idiosincrasia; difícilmente los acontecimientos culturales concitan asistencias masivas.
—Estoy de acuerdo contigo, Mateo, es muy de agradecer que Santiago Delgado nos regalara con su docta revisión del personaje y su obra; que Blas Rubio nos explicara la senda del poeta con el cariño que pone en sus empresas, y que Maye Bobadilla coordinara el acto con eficiencia y pasión. Del baile que precedió a la exposición, no te digo más. Nos dejaron embobados aquellos dos zagales.
 Estoy convencido de que el ayuntamiento prepara, por su parte, alguna traca gorda sobre el poeta antes de que acabe el año. Imagino a la concejalía de cultura en plena efervescencia.
—Seguro que nos sorprenden, asegura Juan de la Cirila.
—Me alegro de que coincidamos, Juan, aunque el natural escepticismo propio de nuestras edades, hace que no tenga tanta confianza en el futuro como tú. El año de Julián Andújar se nos escapa sin que se haya hecho nada que glose su figura.
—Cacaseno, “no seas incrédulo, sino fiel”, dice el Libro.
—¡Santa palabra!




martes, 19 de septiembre de 2017

QUERIDOS PADRES

Como sabéis, ayer cumplí los 18 años, y con ellos llega mi mayoría de edad. Ya soy libre de tomar mis propias decisiones y por ello quiero comunicaros que tengo la intención de abandonar el domicilio que hasta ahora hemos compartido. De momento me voy a vivir con un colega que me alojará a cambio de un modesto estipendio, al que puedo hacer frente con la paga mensual que me tenéis asignada. Por lo que se refiere a la comida, no hay problema, seguiré yendo a comer a casa (no me acostumbraría a otra cocina que no fuera la de mamá) y aprovecharé las visitas para llevar la ropa sucia. Nadie plancha las camisas como vosotros. El coche no lo voy a necesitar a diario, pero conservaré las llaves por si me surge la ocasión. Ya sabéis que tengo que matricularme en la universidad, así es que cargaré los recibos a la cuenta de siempre. Me ha parecido que escribiros era un buen medio para evitar discusiones.
Os quiere, Pablito

QUERIDO HIJO
Con un doble sentimiento recibimos la carta que hemos encontrado sobre la mesa de la cocina.  Por un lado, la sensación de que algo habremos hecho mal cuando a tan temprana edad sientes la necesidad de dejar la casa donde te hemos tratado con todo cariño. Por otro, la alegría y el orgullo de saberte capaz de tomar tus propias decisiones. Es ley de vida que los pajarillos abandonen el nido y que los padres aprendan a manejar sus últimos años en soledad compartida. Por lo que se refiere a los pequeños detalles de tipo práctico, creemos que a la decisión que tan sabiamente has tomado, han de acompañar otras complementarias: buscar un trabajo que te permita subsistir con el nivel de vida que estimes oportuno, ya que tu asignación caduca con el cambio de estado. Puedes matricularte en los turnos de noche de la universidad y completar así la carrera que más se acomode a tu gusto. Por lo que se refiere a la comida y el lavado de ropa, ya no vamos a tener necesidad de cocinar, a nosotros nos basta con algo ligero, ya sabes: un pescado a la plancha, unas verduras, y poco más; no tendremos necesidad de guisar cada día. Hay una lavandería al final de esta misma calle donde puedes llevar la ropa y seguramente te dejarán las camisas hechas un primor. No te molestes en dar nuestra cuenta en lugar alguno; el banco tiene orden de no atender pagos que no hayan sido expresamente autorizados. Por lo que se refiere al coche, no hace falta que nos devuelvas las llaves, están a buen recaudo: las hemos encontrado en el cajón de la mesilla del cuarto que hasta ahora ocupabas. Seguro que el amigo que te da cobijo estará dispuesto a prestarte su vehículo siempre que lo necesites.
Aquí sigues teniendo tu casa si quieres pasar a vernos, y estaríamos muy honrados de visitar la tuya cuando lo consideres oportuno.
Tus padres que te quieren:
Carlota y Pablo.


martes, 12 de septiembre de 2017

EL FECHO CATALÁN

El ‘fecho catalán’[1] es tan sensible que cualquier opinión manifestada públicamente tiene el peligro de herir sensibilidades de una u otra banda, pero el silencio amordazado corre el riesgo de parecer acomodaticio, o de inhibirse de una cuestión que afecta (aunque sea con formas e intensidades diferentes) al conjunto de los habitantes de este país. Serán pocos los que, fuera de Catalunya, no tengan un vínculo más o menos cercano con habitantes de aquella región.
No creo que la separación de Cataluña del resto de España sea una buena opción para ninguna de las partes. La mistificación histórica sobre el origen de la ‘nación’ catalana ha hecho estragos entre los descontentos. No se le puede exigir al común de la población que se conviertan de historiadores de la noche a la mañana, pero sí se les debe pedir a los que lo son, y a los políticos que procuran manipularlos, que contemplen la historia con el desapasionamiento que se debe exigir a los profesionales. Las nefastas políticas de los diferentes gobiernos nacionales, desde hace mucho tiempo, han sido determinantes para crear este desafecto de una parte y de incomprensión por la otra. La cesión de competencias que debían ser iguales para todos, como la sanidad y la educación, han resultado catastróficas para tirios y troyanos.

Manipular a la población es cada vez más asequible a los ‘lideres’ partidistas, sea cual fuere su intención (con demasiada frecuencia, mantenerse en el macho y llenarse los bolsillos), por eso se cuidan de cercenar arteramente elementos educativos como la filosofía, la literatura o la música. Se completa la operación inventándose una historia paralela que roza lo ridículo y nos hace un flaco favor a todos.
La cuestión de la semántica es irrelevante ¿Qué más da ser nación, que reino, que principado? Lo único cierto es que componemos una nación (España) con múltiples sensibilidades y diferencias que, lejos de separarnos debían unirnos. A los del sur nos gusta viajar al norte y disfrutar de su verdor envidiable y de su gastronomía exquisita, a los del norte o a los de Castilla les gusta disfrutar de las playas del sur o del levante, y así sucesivamente. Viajando nos enriquecemos unos y otros, y aprendemos a querernos y respetarnos.
Una cosa sorprende de estos últimos tiempos en los que la situación se ha enconado: los gravísimos casos de corrupción en toda España (donde incluyo de forma notoria a Catalunya), han pasado a tan segundo término que parecen inexistentes, lo que podría inducir a algún malintencionado a suponer que sea el ‘fecho de la independencia’ una espesísima cortina de humo tras la que se oculten, con toda la corte de mangantes, el pope y su papisa.
Después de estas consideraciones (y de muchas otras que el tema sugiere y la necesaria brevedad del texto impide), si hay un número representativo de residentes en Catalunya (a determinar por un método legal) que optan por el separatismo y por constituir la forma de gobierno que estimen oportuna, previo pacto con ‘el país vecino’, que se fijen las condiciones legales de esa secesión y que cada palo aguante su vela a partir de ese punto. Espero que, concluido ese hipotético proceso, podamos seguir visitándonos, con los documentos pertinentes y la moneda que corresponda, unos a otros como hasta ahora.
Claro que antes habría que solventar una serie de dudas parecidas a las que yo expresaba en una entrada anterior (cuya lectura recomiendo:
http://marianosanznavarro.blogspot.com.es/2017/08/algunas-dudas-que-necesito-aclarar-para.html), y de muchas otras que seguro plantearán quienes de esto entienden lo suficiente.

Dejo también este enlace del que se desprende que algunas afirmaciones hechas a la ligera por 'políticos' de relevancia son, simplemente, mentiras:
  
https://www.dolcacatalunya.com/2017/08/1-500-000-personas-ya-visto-la-paliza-borrell-junqueras/






[1] Empleo aquí esa expresión, con todo respeto, como en su día se empleó en la corte de Alfonso X.

martes, 5 de septiembre de 2017

MILAGROS EN LA TERTULIA

Fernández, de ordinario tan prudente, se calentó esta mañana con Juan de la Cirila que acaba de salir de un grave percance. Afirma Juan haber sido curado de forma milagrosa por una santa a la que profesa gran devoción. 
—Si no llega a ser por ella, a estas horas estaba criando malvas.
—¿No fuiste al médico?
—Claro que fui, estuve cuatro días en la UCI entre la vida y la muerte.
—Y los médicos no te hicieron nada.
—Ya lo creo que hicieron, todo lo que sabían 
—Deduzco, entonces, que el mérito será de ellos, más que de la santa de tu devoción.
—Tú eres un incrédulo como el Cacaseno.
—Deja al Cacaseno en paz, que está de vacaciones. Desde luego que soy incrédulo, no creo en los milagros ni en los santos, no me gusta confiarme a fantasías, aunque veo que a ti tampoco. Si realmente hubieras tenido la fe que dices en la santa, te hubieras ido a tu casa a esperar la curación en vez de confiar en la ciencia médica. Eso sí que tendría mérito. Entonces hasta yo creería en el milagro.
—Los que no tenéis la suerte de creer…
—Eso no es suerte ni deja de serlo, Juan. Se trata de optar por el pensamiento racional o por la fe. Ambos son caminos legítimos con que la naturaleza nos ha regalado. La diferencia está en que uno, el racional, intenta entender (con cierta dificultad y estudio), cuál es la razón de la existencia de nuestro pequeño mundo, y el otro confía ese menester a las diversas religiones -tan numerosas y variopintas como grupos humanos-, que suponen a los dioses gestores de nuestro destino.
—Suponen, no, que es positivo.
—Ves, la diferencia es que yo admito la duda,  prefiero el agnosticismo, que supone dudar sin negar. Tú, para mantener incólume la estructura de tu edificio de creencias, no puedes admitir la duda. Pides  respuestas a tu sistema y te confías a ellas ciegamente, yo intento aprender, investigar, entender…
—No hay nada que investigar, la verdad, la única verdad se encuentra en la Biblia. Allí está todo escrito, el pasado, el presente y el futuro.
—Cierto, para ti. Pero ¿y los demás libros santos que lo son con el mismo derecho que el tuyo? Pongo por caso la Torá o el Corán, por hablar solo de la misma familia y dejar aparte los libros fundacionales de los cientos de religiones que en el mundo existen ¿Son mentirosos? ¿Están equivocados? ¿Cómo es posible que sus seguidores se denosten entre sí y se hagan la guerra intentando exterminarse en nombre de unos dioses que dicen predicar la paz universal?
—Ya me estás liando. Eso tenéis de malo los que habéis estudiado, que el diablo os confunde y os llena de soberbia.
—Puede que tengas razón, Juan, a ti te basta la fe, yo necesito la razón.






miércoles, 30 de agosto de 2017

ALGUNAS DUDAS QUE NECESITO ACLARAR PARA FORMARME UNA OPINIÓN RAZONADA SOBRE EL TEMA CATALAN:


  •  Cuando hablamos de “desconexión” (que me suena a algo eléctrico) ¿Quiere decir secesión? ¿Como en la guerra civil norteamericana?, ¿Entre unos que quieren la independencia y otros que no, ahora, por métodos menos sangrientos?
  •   En caso de secesión ¿Cómo se sustancia la enorme deuda de la Comunidad autónoma catalana (75.443 millones de euros) avalada por el estado español? ¿Pagan, no pagan, se declaran insolventes? ¿El estado español condona la deuda? ¿La pagamos el resto de españoles?
  • ¿ Dónde y cómo se sitúan las fronteras? ¿Físicas, imaginarias, permeables, con muros, sin muros?

·         ¿Cómo se gestionan las aguas fluviales, habida cuenta de que mucho de los ríos principales nacen en lo que sería, después de la ‘desconexión’, ‘el país vecino’?
·         ¿Qué se hace con los activos materiales que el estado español tiene en Cataluña (trenes, autopistas, edificios públicos, etc.? ¿Y con los funcionarios, embajadas, etc.?
·         ¿El ejército español debería abandonar el nuevo país, ya con soberanía propia? ¿Procedería entonces la República Catalana a organizar su nuevo ejército? ¿Con o sin armas nucleares, misiles de largo alcance tipo Corea? ¿Daría de sí el presupuesto?
·         ¿Qué se hace con la nacionalidad de los ciudadanos de la hipotética República Catalana? ¿Ya no tendrían nacionalidad española-europea, o sí? ¿Tendrían doble nacionalidad española-catalana? ¿Los demás españoles podríamos solicitar también la doble nacionalidad? ¿Quién fijaría eso?
·         Los ciudadanos de esa república ¿ya no serían españoles? ¿Tendrían, por tanto nuevos documentos de identidad o pasaportes que les permitieran circular por Europa (incluida España)?
·         La república Catalana sería accesible al resto de ciudadanos europeos, incluidos españoles? ¿Con pasaporte? ¿Solo con el DNI?
·         ¿Qué actitud tiene al respecto la Cataluña francesa, igual de catalana que la española? Resulta curioso que no se haya oído hablar del tema.
·         Parece claro que la hipotética República Catalana, ya no formaría parte de la Unión Europea, al menos hasta que se le concediera nuevo ingreso, lo que, en cualquier caso llevaría años. ¿Aceptaría Europa los pasaportes emitidos por la nueva República? ¿Con o sin visado?
·         ¿Qué moneda se usaría en Cataluña, habida cuenta de que al separarse de España, y por tanto de la Unión Europea, ya no tendrían derecho a usar el Euro? ¿Cómo se fijaría el cambio de la nueva moneda?
·         ¿En qué forma se verían afectada las balanzas comerciales de la República Catalana con el resto de Europa (incluida España)?
·      ¿En qué medida afectaría tanto a la economía catalana como a la del resto de España esa secesión? ¿Seguiría habiendo un tráfico fluido de productos entre los dos países? ¿Habría aranceles?
·      ¿Sería más eficaz el nuevo estado para luchar contra la corrupción (Pujol, Banca catalana, Palau, 3%, etc.¿O se utilizaría la independencia como cortina de humo para que todo quedara impune?
·        ¿Qué sería de los acuerdos internacionales que España tiene suscritos con los demás países del globo, de los que Cataluña forma parte, igual que las demás Comunidades autónomas? ¿Quedaría exenta de ellos y tendría que suscribir unos nuevos como república independiente? ¿Y si los otros países, o unos pocos no quieren? (Véase OTAN, Declaración universal de derechos humanos, Derechos civiles y políticos, Corte Penal Internacional, Estatuto de los refugiados, etc.?)

Estoy seguro de que la respuesta a estas preguntas y a muchas más que se me ocurren, obran en poder de los dirigentes catalanes afectos a la separación. Lo que me extraña es que no las hayan puesto desde el minuto cero a disposición de todos los habitantes de este país (del que de momento forman parte) para mayor claridad y ejemplo democrático. Y si resueltos todos esos problemas, una mayoría SIGNIFICATIVA de catalanes, optan por la secesión, a quien Dios se la dé, san Pedro se la bendiga y cada mochuelo a su olivo, que nunca es tarde si la dicha es buena y más vale un toma que dos te daré.





martes, 13 de junio de 2017

NOS ROBAN

Hubo una época en que las hordas de nuestros antepasados vagaban por la faz de la Tierra a la búsqueda de frutos, bayas, tubérculos o carroña. En contadas ocasiones, cazaban. Encontraban en esas actividades lo suficiente para sobrevivir y legar a la posteridad su bien más preciado: el ADN. A esa época le llama Yubal Nohah Harari en Sapiens ‘de cazadores-recolectores’. Un día descubrieron, en la amplia zona que riegan el Tigris y el Éufrates, que plantando algunos cereales y leguminosas que allí se daban en estado salvaje, podían obtener suficientes cosechas para permanecer siempre en el mismo sitio y olvidar el errático peregrinaje que habían seguido hasta entonces. Cayeron en la trampa: el trigo les dio de comer, pero a qué precio. Tuvieron que deslomarse roturando las tierras, haciendo canales y eliminando plagas; el trigo es amo cruel que exige un trabajo incesante, fue él quien domesticó al hombre. Se fortificaron las ciudades porque otros grupos de humanos pretendían alzarse con el fruto de su esfuerzo. Vivir hacinados tuvo como consecuencia el aumento de las enfermedades, el asentamiento permitió que las mujeres pudieran disfrutar de más tranquilos embarazos y el número de hijos que necesitaban más alimentos, creció. La trampa se había cerrado. Los gobernantes se dieron cuenta de que la naturaleza tenía gestos imprevisibles y que había que guardar excedentes para los malos tiempos. Nacieron los grandes depósitos de grano y los sistemas de redistribución.
El tiempo ha pasado y la redistribución corresponde ahora al Estado, que la lleva a cabo mediante su Ministerio de Hacienda. Una vez al año reclama la tasa correspondiente a cada uno de los ciudadanos, a las empresas y a cualquier otro negocio. Con lo que recauda, se alimenta a sí mismo, a los demás ministerios y cuerpos del estado, luego cubre los servicios comunes: sanidad, educación, infraestructuras, pensiones, etc.
Pero hecha la ley, hecha la trampa. Hay ciudadanos ‘espabilados’ que colocan sus cuentas en los llamados ‘paraísos fiscales’, cuya sola existencia supone una vergüenza para los países que dicen tener gobiernos ‘honorables’. Otros se acogen a las amnistías fiscales que les hacen a medida los ministros de turno. Aunque luego se declaren anticonstitucionales (con gran sorpresa de los abogados del estado, del propio ministro y del responsable de todos ellos, el Presidente del Gobierno, que no percibieron la anticonstitucionalidad de la medida), el daño está hecho y los cuartos escamoteados jamás se devuelven. Los ciudadanos que así obran, suponen un perjuicio notable para los demás habitantes del país, pues los dineros que defraudan han de salir, necesariamente de los bolsillos de los que sí contribuyen. Esta práctica, profundamente antisocial, debería estar prohibida, o por lo menos penada con ásperas galeras por un largo periodo. Y desde luego, quien acude a ella desde un puesto dirigente, condenado al ostracismo de por vida y a la devolución íntegra de lo estafado, mas el consiguiente y ejemplificador plus para beneficio de todos sus conciudadanos. Y si no devuelve lo evadido, prisión hasta que lo haga. Sencillamente, quien obra así NOS ROBA a todos los demás, y como tal ladrón debería ser tratado, y por supuesto, apartado sine die de cualquier función que rozara siquiera lo público.
Otra cosa resulta incomprensible. Y desde luego, no se trata de chismes, es algo mucho más serio.


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